El jengibre dejó de ser solo un condimento de cocina para instalarse como uno de los remedios naturales más estudiados. Su compuesto activo, el gingerol, es el responsable de la mayoría de sus propiedades, y la evidencia científica respalda al menos tres usos concretos que pueden marcar una diferencia en la vida diaria.
1. Contra las náuseas y los problemas digestivos
Este es el uso más respaldado. Harvard Health señala que el jengibre tiene una larga historia como tratamiento eficaz y seguro para las náuseas y los vómitos, especialmente cuando los síntomas son causados por el embarazo o por tratamientos de quimioterapia . También es efectivo para aliviar la hinchazón y los gases intestinales, así como el mareo por movimiento .
La clave está en que el gingerol acelera el ritmo al que la comida sale del estómago, lo que contribuye a una digestión más eficiente y a reducir la sensación de malestar .
2. Para reducir la inflamación y el dolor
El jengibre tiene propiedades antiinflamatorias que van más allá del sistema digestivo. Una revisión publicada en Phytotherapy Research encontró que consumir jengibre o aplicarlo sobre la piel podía aliviar el dolor y la inflamación asociados al síndrome premenstrual, el dolor muscular después del ejercicio, la osteoartritis de rodilla y la migraña .
Investigaciones más recientes siguen en la misma línea. Un estudio clínico publicado en 2025 concluyó que la suplementación con jengibre promueve efectos favorables sobre la percepción del dolor inducido por el ejercicio y sobre marcadores inflamatorios en personas con molestias musculares y articulares leves a moderadas .
3. Como apoyo al sistema inmunológico
Sus propiedades antioxidantes y antimicrobianas ayudan a fortalecer las defensas naturales del cuerpo. El jengibre contiene compuestos que combaten infecciones y contribuyen a reducir los síntomas de resfriados y gripes, además de calmar el dolor de garganta . En los cambios de estación, sumarlo al agua tibia o a una infusión puede ser un buen aliado para mantener el cuerpo fuerte .
Tres formas simples de incorporarlo
1. En infusión. Es la manera más directa. Pelá y cortá unas rodajas de jengibre fresco, verté agua hirviendo sobre ellas y dejá reposar hasta 10 minutos. Así obtenés una bebida más saludable que la mayoría de las opciones comerciales, que suelen tener altos niveles de azúcar .
2. Rallado en tus comidas. El jengibre fresco rallado o picado se lleva muy bien con salteados de verduras, tofu o pollo. Un truco: agregalo junto con el ajo y terminá el plato con un toque de salsa de soja y aceite de sésamo .
3. En polvo, para baking o guisos. El jengibre en polvo es versátil y dura mucho tiempo. Se puede usar en preparaciones dulces, pero también en sopas, guisos y mezclas de especias para darle un toque cálido y picante a las comidas .
Una advertencia importante
Aunque el jengibre es seguro para la mayoría de las personas en cantidades moderadas, puede interactuar con algunos medicamentos. Si tomás anticoagulantes (como warfarina o aspirina), medicación para la diabetes o para la hipertensión, conviene consultar con un médico antes de aumentar su consumo, ya que el jengibre puede potenciar sus efectos .




