El aquaplaning, también conocido como hidroplaneo, es uno de los peligros más subestimados al conducir bajo la lluvia. Ocurre cuando los neumáticos no pueden evacuar el agua acumulada en la calzada y se forma una película líquida entre la goma y el asfalto. El auto, literalmente, pierde contacto con el suelo y empieza a deslizarse sin control .
Por qué ocurre
El fenómeno depende de tres factores principales: la cantidad de agua en la ruta, la velocidad del vehículo y el estado de los neumáticos. A mayor velocidad, menos tiempo tiene la cubierta para expulsar el agua a través de sus canales. Un neumático en buen estado puede evacuar hasta 30 litros de agua por segundo a 80 km/h; si el dibujo está desgastado, esa capacidad se desploma .
La presión incorrecta también juega en contra: una cubierta mal inflada se deforma y cierra los canales de drenaje, facilitando el deslizamiento . Y aunque el mínimo legal de dibujo es de 1,6 mm, los especialistas recomiendan no bajar de 3 mm para circular con seguridad bajo lluvia .
Las señales de alerta
El aquaplaning no avisa con anticipación, pero hay indicios claros en el momento en que ocurre:
- El volante se siente repentinamente liviano, como si estuviera desconectado de las ruedas .
- El motor sube de revoluciones sin que se acelere, porque las ruedas motrices giran sin resistencia sobre el agua .
- El auto no responde a los frenos ni a la dirección y se desliza lateralmente .
Qué hacer si el auto entra en aquaplaning
La reacción instintiva —frenar o girar el volante— es exactamente lo que no hay que hacer. La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) de Argentina recomienda no realizar maniobras bruscas y no frenar repentinamente . El protocolo correcto es:
- Mantener la calma y sujetar el volante con firmeza, sin movimientos bruscos .
- Soltar el acelerador de forma gradual, sin pisar el freno .
- Mantener la dirección recta si se circula en una recta. Si ocurre en una curva, girar lo justo para trazar la trayectoria, sin exagerar .
- Esperar a que los neumáticos recuperen el contacto con el asfalto. Una vez que se siente el agarre, corregir la trayectoria con suavidad .
Cómo prevenirlo
La prevención empieza antes de salir a la ruta. La ANSV recomienda, en días de lluvia: disminuir la velocidad, aumentar la distancia entre vehículos, encender las luces bajas incluso de día y encender el aire acondicionado en modo desempañante .
En cuanto al vehículo, la revisión de los neumáticos es clave: verificar presión y profundidad del dibujo al menos una vez al mes. También conviene evitar las balsas de agua y, si es inevitable atravesarlas, hacerlo siguiendo las huellas del vehículo que va adelante, donde el agua ya fue desplazada .
Un detalle que muchos ignoran: el control de crucero debe desconectarse bajo lluvia intensa. Si el sistema mantiene la velocidad mientras las ruedas pierden adherencia, la situación se agrava .
El aquaplaning no es una fatalidad inevitable. Con neumáticos en condiciones, velocidad moderada y reflejos entrenados para no reaccionar de más, el riesgo se reduce drásticamente. La diferencia entre un susto y una tragedia, muchas veces, está en lo que el conductor hace —o deja de hacer— en esos segundos de flotación.




