Revisar el origen, los registros sanitarios y el lote ayuda a evitar aceites de oliva de procedencia dudosa. Las irregularidades de rotulado pueden incluir números inexistentes o correspondientes a otros productos.
Los datos que importan
Antes de comprar conviene comprobar la identificación del elaborador, la fecha de vencimiento y los registros del establecimiento y del alimento cuando correspondan. No alcanza con que aparezcan impresos: deben ser verificables ante las autoridades sanitarias.
Una tapa alterada, diferencias llamativas en el diseño o un precio inusualmente bajo justifican revisar mejor la oferta, aunque ninguno de esos indicios demuestra por sí solo una adulteración.

Qué hacer ante una duda
El picor o el comportamiento del aceite en la heladera no reemplazan un control de autenticidad. Si el producto presenta olor rancio, un envase sospechoso o datos inconsistentes, no conviene consumirlo. Guardar la botella, fotografías de la etiqueta y el comprobante facilita una consulta ante Bromatología o el Instituto Nacional de Alimentos.

