Correr no equivale automáticamente a desgastar las rodillas. Una revisión sistemática publicada en 2023 analizó 17 estudios con 7.194 corredores y 6.947 personas que no corrían y no encontró un empeoramiento general de los indicadores de artrosis asociado al running en el seguimiento disponible.
Qué muestran los resultados
Los trabajos compararon radiografías, resonancias y síntomas. Varios no detectaron diferencias significativas en signos radiológicos o espesor del cartílago, y el dolor fue más frecuente entre quienes no corrían.
La evidencia tiene límites: los estudios difieren en edades, lesiones previas y tiempo de seguimiento. Estos resultados no permiten concluir que cualquier volumen de entrenamiento sea seguro para todas las personas ni que correr prevenga por sí solo la artrosis.

La importancia de la progresión
Aumentar la carga gradualmente y respetar la recuperación ayuda a individualizar la práctica. Si aparece dolor persistente o hay antecedentes de lesión, corresponde una evaluación profesional antes de sostener o intensificar el entrenamiento.

