La combinación puede prepararse en pocos minutos. Sus usos tradicionales no prueban que una taza cure la hinchazón ni que modifique la microbiota intestinal.
Las infusiones de hierbas suelen acompañar la sobremesa. Una receta combina menta, manzanilla y jengibre, pero conviene diferenciar una bebida de consumo ocasional de un tratamiento para síntomas digestivos persistentes.
Ingredientes y preparación
Para una taza se necesitan 250 ml de agua, una cucharadita de hojas de menta fresca o seca, una cucharadita de flores de manzanilla y dos o tres rodajas finas de jengibre fresco.
Llevar el agua y el jengibre a hervor suave durante tres minutos. Apagar el fuego, incorporar la menta y la manzanilla, tapar y dejar reposar de cinco a siete minutos. Colar y esperar a que alcance una temperatura agradable antes de beber.

Qué dice la evidencia
El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral de Estados Unidos (NCCIH) señala que existe poca investigación sobre las hojas de menta. Los resultados obtenidos con cápsulas de aceite de menta para algunos síntomas de colon irritable no pueden trasladarse automáticamente a un té casero.
El mismo organismo indica que la evidencia clínica sobre la manzanilla es insuficiente para establecer su utilidad en distintas afecciones. Puede provocar alergias, especialmente en personas sensibles a plantas emparentadas, e interactuar con medicamentos.
El jengibre puede causar acidez, diarrea o malestar abdominal. Quienes estén embarazadas, tomen medicación o tengan una enfermedad deben consultar antes de usar productos herbales con un objetivo terapéutico.
Si la hinchazón se repite o aparece con dolor intenso, pérdida de peso o cambios persistentes al evacuar, corresponde una evaluación médica. La bebida no reemplaza ese diagnóstico.




