Una sonrisa asimétrica, la pérdida repentina de fuerza y la dificultad para hablar son señales de alarma. En el Día Mundial del ACV, especialistas recuerdan que actuar rápido puede reducir las secuelas.
El accidente cerebrovascular puede comenzar con cambios que un familiar o una persona cercana advierte antes que el propio paciente. Reconocer una cara que se desvía, un brazo que no responde o un habla que se vuelve confusa ayuda a identificar una emergencia que necesita asistencia inmediata.
Tres alertas para recordar
- Cara: una mitad pierde movilidad o la sonrisa aparece torcida.
- Brazo: se pierde fuerza o sensibilidad de manera repentina, especialmente de un lado del cuerpo.
- Habla: cuesta pronunciar palabras, expresarse o comprender lo que otra persona dice.
No es necesario que aparezcan todas juntas. También pueden presentarse pérdida súbita de visión, dificultad para caminar, falta de equilibrio o un dolor de cabeza intenso e inesperado.
Por qué no conviene esperar
Ante una sospecha, hay que pedir asistencia médica urgente y registrar cuándo comenzaron los síntomas o cuál fue el último momento en que la persona estaba bien. Aunque las manifestaciones desaparezcan, la evaluación no debe demorarse.
El ACV puede deberse a la obstrucción de una arteria o a su ruptura. La elección del tratamiento depende del tipo de episodio, los estudios y el tiempo transcurrido. Que existan terapias para pacientes seleccionados varias horas después no significa que sea seguro esperar.
Prevención y recuperación
La hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, el colesterol elevado y algunas arritmias aumentan el riesgo. Los controles y el cumplimiento de los tratamientos indicados son importantes incluso cuando no hay molestias.
En el informe de Infobae por el 29 de octubre, especialistas también destacaron que la rehabilitación puede producir avances meses o años después. Los objetivos y la intensidad del trabajo deben ajustarse a la situación de cada persona y al seguimiento del equipo tratante.
